Durante diez días de mayo de 2024, mientras la Ciudad de México rompía su récord histórico de temperatura, ocurrió algo que rara vez aparece en los tableros de indicadores de una planta industrial: el clima dejó de ser un tema de conversación sobre el techo del edificio y se convirtió en un factor de riesgo dentro de él. Trabajadores de la construcción, del campo, de almacenes sin ventilación y de líneas de producción junto a hornos empezaron a colapsar. La Secretaría de Salud contabilizó ese año 329 defunciones por temperaturas naturales extremas. El año anterior habían sido 421. Detrás de esas cifras hay una pregunta incómoda para cualquier responsable de EHS en México: ¿su empresa está tratando el calor como lo que ya es —un riesgo laboral regulado— o todavía como un problema del clima?
Este estudio del Observatorio SafetyISAB conecta tres capas de evidencia que normalmente viven en informes separados: los datos climáticos globales, el impacto ocupacional documentado por la Organización Internacional del Trabajo, y el marco regulatorio mexicano que convierte todo eso en una obligación concreta y sancionable. La tesis es simple: el cambio climático no es un tema ambiental abstracto para el área de seguridad e higiene. Es un multiplicador de riesgo que ya tiene norma, método de medición y multa.
01 El planeta cruzó una línea
La Organización Meteorológica Mundial (WMO) confirmó que 2024 fue el año más cálido desde que existen registros, con una temperatura media global de 1.55 °C por encima del promedio de 1850-1900, con un margen de incertidumbre de ±0.13 °C. La cifra proviene de la consolidación de seis conjuntos de datos internacionales independientes, entre ellos los de la NASA, la NOAA, el Met Office británico y Berkeley Earth. No es la lectura de un termómetro aislado: es un consenso científico.
El servicio Copernicus de la Unión Europea fue aún más específico: 2024 fue el primer año calendario completo en superar el umbral de 1.5 °C, la meta central que fijó el Acuerdo de París en 2015. Cada mes de enero a junio de ese año fue más cálido que el mes correspondiente de cualquier año previo registrado. Y no se trata de un pico aislado: la WMO subrayó que la década 2015-2024 concentra los diez años más cálidos jamás medidos. La tendencia no es un dientede sierra; es una rampa.
02 El océano, el termómetro que casi nadie mira
Para entender por qué el calentamiento se siente cada vez más intenso, hay que mirar hacia abajo, al mar. Alrededor del 90 % del exceso de calor que genera el calentamiento global se almacena en el océano, lo que lo convierte en el mejor indicador de largo plazo del sistema climático. En 2024, la temperatura media de la superficie del mar fuera de las zonas polares alcanzó un récord de 20.87 °C, 0.51 °C por encima del promedio de referencia 1991-2020.
El dato que mejor dimensiona la escala es el contenido de calor oceánico. Entre 2023 y 2024, los primeros 2,000 metros del océano ganaron aproximadamente 16 zettajoules de energía —una cantidad equivalente a unas 140 veces toda la generación eléctrica mundial de 2023. Ese calor no desaparece: alimenta olas de calor más frecuentes, más intensas y más largas sobre la tierra. Y sobre la tierra es donde la gente trabaja.
El calor almacenado en el mar es la razón por la que la temporada laboral de riesgo térmico ya no dura semanas, sino meses.
03 Del dato climático al piso de planta
Aquí es donde el estudio cambia de escala: del planeta al centro de trabajo. En abril de 2024, la OIT publicó el informe Garantizar la seguridad y la salud en el trabajo en un clima cambiante , la evaluación más completa hasta la fecha sobre cómo el calentamiento golpea a la población trabajadora. Los números son contundentes.
- Más de 2,400 millones de trabajadores —de una fuerza laboral mundial de 3,400 millones— pueden verse expuestos a calor excesivo en algún momento de su jornada.
- Como proporción, la exposición pasó del 65.5 % en el año 2000 al 70.9 % en 2020. Es decir: el calor laboral no solo es intenso, se está expandiendo.
- El calor excesivo contribuye a 22.87 millones de lesiones laborales al año, con un saldo de 18,970 muertes y 2.09 millones de años de vida ajustados por discapacidad.
- 26.2 millones de personas en el mundo padecen enfermedad renal crónica ligada al estrés térmico en el lugar de trabajo.
La OIT describe el estrés térmico como "un asesino invisible y silencioso": puede provocar agotamiento, insolación o la muerte de forma rápida, pero también daña de manera crónica los sistemas cardiovascular, respiratorio y renal. El trabajador no siempre lo ve venir, y el patrón muchas veces no lo mide. Un segundo informe, Heat at work , publicado en julio de 2024, añadió la dimensión económica: mejorar las medidas de protección contra el calor podría ahorrar hasta 361,000 millones de dólares a nivel mundial, y en países en desarrollo el calor excesivo en el trabajo cuesta el equivalente a cerca del 1.5 % del PIB nacional.
La OIT resume el fenómeno con una imagen útil para cualquier evaluación de riesgos: el calor no actúa solo, sino como parte de un "cóctel de riesgos". A la temperatura se suman la humedad, la radiación solar directa, la ropa de trabajo, el esfuerzo físico y la contaminación del aire, factores que se potencian entre sí. Por eso dos centros de trabajo con el mismo termómetro pueden tener niveles de peligro completamente distintos, y por eso medir "los grados" nunca es suficiente. Esta es, precisamente, la lógica detrás del índice TGBH que exige la norma mexicana.
El calor tampoco golpea a todos por igual. Los grupos más vulnerables incluyen a los trabajadores de la construcción y del campo, a quienes laboran junto a fuentes de calor como hornos o soldadura, a las personas mayores y a las mujeres embarazadas, cuyo riesgo de complicaciones se eleva de forma significativa al trabajar en condiciones de calor extremo. La OIT advierte además que la sequía y la escasez de agua —cada vez más frecuentes— agravan el cuadro al limitar el acceso a agua potable e hidratación, un recurso que en el marco de la NOM-015 deja de ser una cortesía para convertirse en una obligación explícita del patrón.
04 México en la línea de fuego
México no es un espectador de esta crisis: es uno de sus escenarios más intensos. Durante la temporada de calor 2024 (17 de marzo al 5 de octubre), la Secretaría de Salud, a través de la Dirección General de Epidemiología, reportó 329 defunciones por temperaturas naturales extremas —304 por golpe de calor y 25 por deshidratación—. La temporada anterior, la de 2023, fue todavía peor: 421 muertes, la cifra más alta registrada y aproximadamente diez veces la del año previo. En paralelo, los casos atendidos por daños a la salud por calor pasaron de 1,110 en 2022 a 4,306 en 2023.
Las máximas de esos años fueron extraordinarias: el Servicio Meteorológico Nacional de la CONAGUA registró temperaturas por encima de los 45 °C en estados como Sinaloa, Sonora, Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán. En 2024, el gobierno pronosticó cinco olas de calor entre marzo y julio, y el propio Ejecutivo federal calificó la situación de "excepcional" y la atribuyó al cambio climático.
Detrás de cada número hay un patrón que debería inquietar a cualquier empleador: las víctimas del golpe de calor no son, en su mayoría, personas en reposo. Son quienes no pueden dejar de trabajar bajo el sol —jornaleros, repartidores, obreros, vendedores ambulantes— y quienes tienen menor capacidad para regular su temperatura corporal. El golpe de calor mata rápido: empieza con dolor de cabeza y mareo, y puede escalar a confusión, convulsiones y pérdida de conciencia en cuestión de minutos. Cuando el compañero de al lado no sabe reconocer los signos, la ventana para salvar una vida se cierra antes de que llegue la ayuda. Esa es la razón por la que la capacitación no es un trámite: es un mecanismo de rescate.
05 La geografía del riesgo se está moviendo
Hay un hallazgo que merece la atención de cualquier empresa con operaciones multiplanta: el mapa del riesgo térmico cambia año con año. En 2023, los estados con más muertes por calor fueron Sonora (117), Nuevo León (102), Baja California (54), Tamaulipas (32) y Veracruz (31). En 2024, el orden se reorganizó por completo: Veracruz encabezó con 79 defunciones, seguido de Baja California y Sonora con 47, y Oaxaca y Tabasco con 24. Nuevo León, que había sido segundo lugar nacional, cayó al octavo con 14 muertes.
Esta volatilidad tiene una implicación operativa directa: una empresa no puede diseñar su programa de protección térmica con base en el clima "de siempre" de su región. El calor extremo está apareciendo en lugares y meses donde antes no era un factor. Lo que en 2023 fue una emergencia en el noroeste, en 2024 se desplazó al golfo. Para un corporativo con centros de trabajo en Monterrey, Querétaro, Guadalajara y el sureste, esto significa que la evaluación de riesgo térmico debe ser dinámica, no un documento que se archiva una vez y se olvida.
El punto ciego: la economía informal
Hay una capa del problema que las estadísticas oficiales apenas rozan: la economía informal. Buena parte de los trabajadores más expuestos al calor —vendedores ambulantes, jornaleros, albañiles por cuenta propia— no están cubiertos por el sistema de riesgos de trabajo, de modo que sus lesiones y muertes por calor rara vez se registran como laborales. Un estudio de la OIT sobre Colombia ilustra la brecha regional: aunque el seguro de salud cubre a casi toda la población, a finales de 2024 apenas alrededor del 53 % de la fuerza laboral estaba protegida por el sistema de riesgos laborales del país. En México, donde la informalidad abarca a más de la mitad del empleo, el subregistro es probablemente igual de profundo. Para las empresas formales, la lectura es clara: la cifra oficial de muertes por calor es un piso, no un techo, y la presión regulatoria solo crecerá conforme el fenómeno se vuelva más visible y más medible.
06 Qué exige la ley: NOM-015-STPS-2001
Aquí termina el diagnóstico climático y empieza la obligación patronal. En México, la exposición laboral al calor no es un asunto de buena voluntad: está regulada por la NOM-015-STPS-2001, "Condiciones térmicas elevadas o abatidas — Condiciones de seguridad e higiene". Su objetivo es establecer los niveles y tiempos máximos permisibles de exposición a condiciones térmicas extremas que puedan alterar la salud de los trabajadores.
La norma aplica en todo centro de trabajo donde la exposición pueda hacer que la temperatura corporal del trabajador baje de 36 °C o supere los 38 °C. Para evaluarlo, la NOM-015 utiliza el índice TGBH (Temperatura de Globo y Bulbo Húmedo), conocido internacionalmente como WBGT, que combina temperatura, humedad, radiación y movimiento del aire —porque el mismo termómetro puede ser inofensivo con aire seco y letal con humedad alta. Esa evaluación no la puede improvisar la empresa: debe realizarla un laboratorio acreditado ante la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), y los resultados deben conservarse y estar disponibles ante cualquier inspección de la STPS.
El corazón técnico de la norma es el régimen de trabajo-descanso. A partir del valor TGBH y del tipo de actividad —ligera, moderada o pesada—, la NOM-015 determina cuántos minutos de cada hora un trabajador puede permanecer expuesto y cuántos debe descansar en un lugar más fresco. No es lo mismo cargar bultos bajo el sol que operar un tablero bajo techo: a mayor esfuerzo físico, menor es el tiempo permisible de exposición. Ignorar este cálculo es uno de los hallazgos más frecuentes en inspección, porque muchas empresas asumen que "aguantar el calor" es una cuestión de resistencia individual, cuando la norma lo trata como una variable de ingeniería que el patrón está obligado a administrar y documentar.
Las obligaciones concretas del patrón bajo la NOM-015 incluyen:
- Reconocer y evaluar las condiciones térmicas mediante laboratorio acreditado, con el índice TGBH.
- Aplicar el método para determinar tiempos de exposición y establecer regímenes de trabajo-descanso según la carga térmica y física.
- Aclimatar al personal de nuevo ingreso o reincorporado: mínimo 6 días de exposición progresiva; si el trabajador se ausenta más de 7 días consecutivos, el proceso se reinicia.
- Proporcionar EPP adecuado, conforme a la NOM-017-STPS.
- Señalar y restringir el acceso a las áreas de exposición extrema, conforme a la NOM-026-STPS.
- Vigilancia a la salud del personal ocupacionalmente expuesto (Apéndice B), con exámenes médicos antes y durante la exposición.
- Capacitar e informar al POE sobre los riesgos, los límites permisibles y las medidas de control (con constancia DC-3).
07 El costo de no cumplir
La NOM-015 no vive sola: se conecta con la Ley Federal del Trabajo. Cuando un patrón no observa las normas de seguridad e higiene, el artículo 994, fracción V de la LFT prevé una multa de 250 a 5,000 UMA. Con la UMA vigente de $117.31(DOF 09/01/2026), eso significa un rango de $29,327.50 a $586,550.00 pesos. Y hay un detalle que multiplica el riesgo: la sanción puede aplicarse por cada trabajador afectado, no una sola vez por centro de trabajo. En una cuadrilla expuesta al calor, la aritmética se dispara con rapidez.
El clima ya no pregunta si estás listo. La STPS tampoco. La diferencia entre una empresa protegida y una expuesta cabe en un estudio TGBH que muchos todavía no han encargado.
08 Qué debe hacer el patrón: plan de acción
La buena noticia es que el cumplimiento de la NOM-015 es, sobre todo, un problema de gestión resoluble. No requiere reinventar la operación; requiere un programa ordenado. Con base en la norma y en más de 20 años de trabajo en campo, este es el orden de prioridades que recomienda SafetyISAB:
1. Mide antes de opinar
Encarga el estudio TGBH a un laboratorio acreditado ante la EMA. Sin datos objetivos de exposición, cualquier medida de control es una suposición —y ante una inspección, es un documento faltante. Este estudio es el cimiento de todo lo demás.
2. Diseña el régimen trabajo-descanso
Con el TGBH y la carga física de cada puesto, define ciclos de trabajo y descanso, rotación de personal y horarios que eviten las horas pico de calor. En trabajo a la intemperie, mover una tarea crítica de la 1 p.m. a la 7 a.m. puede ser la medida de control más barata y efectiva disponible.
3. Aclimata de forma documentada
Los seis días de aclimatación no son una formalidad: la mayoría de las muertes por golpe de calor ocurren en los primeros días de exposición de un trabajador nuevo o reincorporado. Documenta el proceso y vigila especialmente a quien regresa de vacaciones o incapacidad.
4. Hidratación, sombra y EPP
Agua fresca accesible, puntos de sombra o refresco, y ropa y equipo transpirables conforme a la NOM-017. La hidratación no es "que cada quien lleve su termo": es una obligación de disponibilidad que el patrón debe garantizar.
5. Capacita y vigila la salud
El POE debe reconocer los signos tempranos de agotamiento por calor en sí mismo y en sus compañeros —el compañerismo salva vidas cuando el afectado ya está confundido—. Suma la vigilancia médica del Apéndice B y las constancias DC-3, y tendrás el expediente que una inspección de la STPS espera encontrar.
6. Convierte el cumplimiento en dato, no en papel
El error más común no es incumplir por completo, sino cumplir "en papel": tener un estudio TGBH de hace tres años, constancias vencidas o un programa que nadie ejecuta en el turno nocturno. La STPS de 2026 no evalúa la existencia del documento, sino la evidencia de que el control funciona. Integra los registros térmicos, de aclimatación y de vigilancia médica en un tablero vivo, revísalo cada temporada y ajústalo cuando cambie la operación o el clima de tu región. Un programa de NOM-015 auditado y actualizado no solo evita multas: reduce el ausentismo, protege a la gente y se convierte en un argumento de reputación frente a clientes que cada vez exigen más a sus proveedores en materia de sostenibilidad y ESG.
El cambio climático es un fenómeno global que ningún responsable de EHS puede detener desde su planta. Pero el estrés térmico ocupacional sí es controlable, medible y —cada vez más— fiscalizable. La pregunta ya no es si el calor llegará a tu centro de trabajo. Es si tu programa de NOM-015 llegará antes.