Sismicidad en Panamá: una década de datos (2015–2024)
¿Cuántos terremotos ha tenido Panamá en los últimos diez años? Respondemos con el catálogo instrumental completo del USGS: 348 sismos de magnitud 4 o mayor, 51 moderados a fuertes y 8 terremotos de M≥6 —ninguno letal, todos con una lección de preparación.
(2015–2024)
moderados a fuertes
M≥6.0
en la década
Lo esencial en 8 datos verificables
Entre el 1 de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2024, el catálogo global del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) localizó 348 sismos de magnitud 4.0 o mayor dentro de la región de Panamá y su zona fronteriza inmediata (caja 6.8°–9.9° N, 83.5°–77.0° O).
- 348 sismos M≥4.0 , de los cuales 51 fueron M≥5.0 y 8 fueron M≥6.0 . Cero eventos M≥7.0 en la década.
- El sismo más fuerte fue un empate en M6.7 : el del 21 de julio de 2021 (71 km al sur de Burica, Chiriquí) y el del 20 de octubre de 2022 (60 km al SSO de Boca Chica).
- Ninguno de los 8 sismos M≥6 dejó víctimas mortales ni daños estructurales mayores, por su distancia a los grandes centros de población.
- El occidente del país (Chiriquí–Burica) concentró ~71% de los sismos M≥5 y 7 de los 8 M≥6; el motor tectónico es la Zona de Fractura de Panamá .
- El 88% de los sismos M≥5 fueron corticales someros (≤20 km de profundidad); el más profundo (79 km) ocurrió bajo el Caribe (Narganá).
- El segundo foco es el Caribe y el Darién (Guna Yala, Puerto Obaldía): ahí ocurrió el M6.5 del 25 de mayo de 2023.
- La capital tiembla poco, pero la historia (1621 en Panamá la Vieja; 1882 en San Blas, ~M7.9 con tsunami; 1991 en Limón, M7.7 con 79 muertos en Bocas del Toro) prueba que Panamá no está exenta de grandes terremotos .
- Autoría: Israel Valdez (SafetyISAB), consultor en seguridad industrial, DC-5/OSHA/NFPA, bombero con +20 años. Datos reproducibles con una consulta pública al USGS.
Existe una idea muy extendida, dentro y fuera de Panamá, de que el istmo es un país sísmicamente tranquilo. Es una verdad a medias peligrosa. La ciudad de Panamá, en efecto, se mueve poco; pero el territorio nacional es una de las esquinas tectónicas más complejas del continente, un pequeño bloque de corteza —la microplaca de Panamá — apretado entre cuatro gigantes: las placas de Cocos, Nazca, Caribe y Sudamérica.
Este estudio del Observatorio SafetyISAB responde a una pregunta concreta y medible: ¿cuántos terremotos ha tenido Panamá en los últimos diez años, de qué tamaño, dónde y a qué profundidad? Para contestar sin especular, descargamos el catálogo instrumental completo del USGS para el periodo 2015–2024 y lo analizamos evento por evento. La cifra gruesa ya la adelantamos: 348 sismos de magnitud 4 o superior. Pero el número, solo, dice poco. Lo que importa es su distribución: cómo se reparten en el tiempo, en el mapa y en la escala de magnitudes, porque de esa distribución se derivan las decisiones reales de prevención para hogares, comunidades y, muy especialmente, para la industria.
A lo largo del artículo encontrará gráficas descargables en PNG y SVG, el catálogo íntegro de los 51 sismos M≥5 para su auditoría, la consulta exacta que cualquiera puede repetir, y una lectura del riesgo desde la óptica de la respuesta a emergencias. Todo el dato cuantitativo está verificado contra la fuente oficial antes de escribirse; nada se estima a ojo.
Seis conclusiones que deja la década
Del análisis de los 348 eventos se desprenden seis hallazgos que conviene retener antes de entrar en el detalle. Cada uno está respaldado por el catálogo que publicamos más abajo.
297 eventos fueron M4, 43 fueron M5 y solo 8 alcanzaron M6. Es la firma clásica de un margen activo: por cada escalón de magnitud, los sismos se vuelven unas 7–10 veces más raros (ley de Gutenberg-Richter).
El eje Chiriquí–Burica concentró 36 de los 51 sismos M≥5 (71%) y 7 de los 8 M≥6. Es la zona más activa del país y la que impone el escenario de diseño para la industria del Pacífico occidental.
Los sismos del 21-jul-2021 (Burica) y del 20-oct-2022 (Boca Chica) fueron los más fuertes de la década. Ambos frente a la costa, ambos sin muertes: la distancia salvó a las ciudades.
El 88% de los M≥5 se originó a 20 km o menos de profundidad. Los sismos someros sacuden con más violencia la superficie: a igual magnitud, hacen más daño que uno profundo.
El segundo foco es el Caribe oriental y el Darién. Ahí ocurrió el M6.5 de Puerto Obaldía (2023) y está el mayor potencial de tsunami del país, como enseñó el desastre de 1882.
No hubo M≥7 en diez años, pero la historia registra al menos 12 desde 1900. La ausencia reciente de un gran terremoto no reduce el riesgo: solo aplaza el reloj.
Diez años de temblores, en cuatro imágenes
Las siguientes visualizaciones se generan directamente del catálogo USGS. Puede descargar cada una en PNG (para presentaciones) o SVG (para edición vectorial) con los botones bajo cada gráfica. La serie anual se traza sobre los sismos M≥5 porque cada uno de ellos está individualmente catalogado y es auditable; el total de 348 corresponde al umbral M≥4.
La media de la década es de ~5 sismos M≥5 por año, pero el reparto es muy irregular. 2016 y 2017 fueron años tranquilos (un solo M≥5 cada uno), mientras que 2018 disparó 13 eventos M≥5 —casi la cuarta parte de la década— impulsado por una secuencia en la península de Azuero (Pedasí, enero de 2018) y por la actividad del Darién y la frontera con Costa Rica. El cierre de la década también fue activo: 2024 sumó 8 sismos M≥5, varios de ellos concentrados en Puerto Armuelles y Burica durante julio y noviembre.
Esta pirámide no es un detalle estadístico ocioso: es la herramienta que usan los sismólogos para estimar la probabilidad de eventos mayores. Si la proporción entre magnitudes se mantiene (y en Panamá se cumple razonablemente bien), el mismo sistema de fallas que produjo 8 sismos M6 en diez años es capaz de producir, en una ventana más larga, el M7 que la década 2015–2024 no vio. No es alarmismo: es aritmética tectónica.
La profundidad es tan importante como la magnitud. Un sismo M6 a 10 km de profundidad entrega al terreno mucha más energía que uno M6 a 60 km. En Panamá, la enorme mayoría de la sismicidad fuerte es cortical y somera —nace en los primeros 20 kilómetros de la corteza—, lo que explica que sismos de "solo" M6 se sientan con fuerza en Chiriquí. El único valor atípico claro es el M5 de Narganá (2023) a 79 km de profundidad: un sismo intraplaca bajo el Caribe, asociado a la lenta convergencia que define el Cinturón Deformado del Norte de Panamá.
Por qué tiembla Panamá (y por qué la capital se salva)
Panamá se formó, literalmente, de la colisión de placas: el istmo emergió del mar hace unos tres millones de años y el mismo proceso sigue activo. El país es una pieza pequeña —la microplaca o "bloque de Panamá"— encajada entre cuatro placas mayores, y cada uno de sus bordes tiene un comportamiento sísmico propio.
El occidente: la Zona de Fractura de Panamá
Frente a la costa pacífica suroccidental, en la frontera con Costa Rica, corre la Zona de Fractura de Panamá, una falla transformante oceánica de dirección norte-sur que marca el límite entre las placas de Cocos y Nazca. Es una franja de unos 150 km de ancho que, hacia el norte, se deshilacha en un enjambre de fallas de desgarre. Este sistema es el gran protagonista de nuestro catálogo: alimenta la sismicidad de Chiriquí, Burica y Puerto Armuelles, y produjo los dos sismos M6.7 de la década. Cuando el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá habla de la "Fractura de Panamá", se refiere a esta estructura.
El Caribe: el Cinturón Deformado del Norte de Panamá
En el borde caribeño, el bloque de Panamá cabalga lentamente sobre la placa del Caribe a lo largo del Cinturón Deformado del Norte de Panamá. Es una convergencia lenta pero capaz de generar grandes terremotos y, sobre todo, tsunamis, porque el movimiento vertical del fondo marino desplaza columnas de agua. Aquí se enmarcan el devastador terremoto de Limón de 1991 y el tsunami histórico de San Blas en 1882. En nuestro catálogo, esta zona aporta los sismos de Guna Yala, Puerto Obaldía y el evento profundo de Narganá.
El centro y el Darién
La península de Azuero, en el Pacífico central, suma una sismicidad cortical más dispersa —la secuencia de Pedasí de 2018 es su mejor ejemplo—, mientras que el extremo oriental, en el Darién y la frontera con Colombia, es una zona de deformación difusa donde los límites de placa se vuelven borrosos. La capital, Panamá, queda en una posición relativamente protegida entre estos frentes, razón por la cual "tiembla poco". Pero no está exenta: el terremoto de 1621 derribó buena parte de Panamá la Vieja y estuvo asociado a la falla de Pedro Miguel, junto al trazado actual del Canal.
La memoria larga: lo que la década no mostró
Diez años son un parpadeo en tiempo geológico. Para dimensionar el riesgo real hay que mirar más atrás, a los grandes terremotos que sí dejaron muertos y cambiaron el paisaje:
| Año | Evento | Mag. | Impacto |
|---|---|---|---|
| 1621 | Panamá la Vieja (falla de Pedro Miguel) | ~6.9 | Destrucción de la antigua ciudad; daño moderado. |
| 1882 | Golfo de San Blas (Guna Yala) | ~7.9 | El mayor registrado en Panamá. Tsunami de hasta 3 m; ~75–120 ahogados; daños en Panamá y Colón; paralizó el ferrocarril transístmico. |
| 1934 | Chiriquí | ~7.4 | Daños en David y Puerto Armuelles; tsunami. |
| 1991 | Limón (frontera CR–Panamá) | 7.7 | El más letal reciente: 79 muertos y más de mil heridos en Bocas del Toro. Levantamiento costero de hasta 1.85 m; tsunami de ~2 m. |
| 2003 | Puerto Armuelles | 6.5 | 2 muertos, 75 heridos; daño moderado (intensidad VII). |
El contraste es el mensaje central de este estudio: una década sin víctimas no es una década sin riesgo. Ya fuera de nuestra ventana, el 10 de agosto de 2026 un terremoto M7.4 en el Chocó colombiano —a un paso del Darién panameño— remeció buena parte del occidente de Colombia. La corteza no lee calendarios.
Del dato sísmico al plan de emergencia
Para una planta industrial, un centro logístico o una obra en Chiriquí, Bocas del Toro o el occidente panameño, estos números no son curiosidad geológica: son parámetros de diseño. Un sismo M6 somero y cercano puede derribar estantería no anclada, romper líneas de proceso, volcar tanques y —el riesgo encadenado que más preocupa a un bombero— provocar fugas e incendios secundarios. El sismo rara vez mata por sí solo en instalaciones bien construidas; mata lo que viene después si no hubo preparación.
Desde la experiencia en respuesta a emergencias y materiales peligrosos, los puntos no negociables para un sitio en zona sísmica son claros: anclaje sísmico de racks, equipos y recipientes a presión; válvulas de corte automático por sismo en líneas de gas y químicos; rutas de evacuación y puntos de reunión verificados con simulacros reales, no de papel; brigadas entrenadas en rescate y control de incendios; y un plan de continuidad de operaciones que contemple la inspección estructural post-evento antes de reingresar al personal.
Para las empresas con operación en México —donde acompañamos a equipos EHS de compañías como Heineken, DeAcero y Honeywell—, el marco equivalente se articula con Protección Civil y con normas como la NOM-002-STPS(prevención y protección contra incendios), que cobra especial relevancia justo por ese riesgo de incendio secundario tras un sismo. El principio es universal, cruce o no la frontera: la preparación se diseña con datos, se prueba con simulacros y se audita antes de que la tierra vuelva a moverse.
Los 51 sismos M≥5, uno por uno
Publicamos el catálogo íntegro para que cualquiera pueda auditar, reanalizar o citar evento por evento. Cada fila trae el identificador oficial del USGS, con el que puede recuperar el reporte completo en earthquake.usgs.gov. Descárguelo en CSV más abajo.
| Fecha (UTC) | Mag. | Prof. (km) | Localización | Zona | ID USGS |
|---|
Nota: el USGS etiqueta cada evento por la localidad poblada más cercana. Siete sismos M≥5 quedan rotulados en Costa Rica (zona de Golfito) y dos en Colombia (Darién), pero todos caen dentro del área de estudio y de las mismas zonas sismogénicas que afectan al territorio panameño.
Cómo se hizo (y cómo repetirlo)
La reproducibilidad es la columna vertebral del Observatorio SafetyISAB. Estos son los folios metodológicos del estudio:
Consulta exacta (reprodúzcala usted mismo)
Cómo citar este estudio
author = {Valdez, Israel},
title = {Sismicidad en Panamá: una década de datos (2015--2024)},
institution = {Observatorio SafetyISAB},
year = {2026},
note = {Datos: USGS ComCat}
}
Descargas
Imágenes y datos de este estudio, libres para uso editorial con atribución a Observatorio SafetyISAB (Israel Valdez). Las gráficas también pueden descargarse individualmente con los botones PNG/SVG de cada una.
Contacto para prensa
Para entrevistas, datos adicionales, peritajes o uso de estas visualizaciones en medios, contacte directamente al autor:
Israel Valdez · Consultor en seguridad industrial, bombero y conferencista · SafetyISAB.
7 preguntas frecuentes
Entre 2015 y 2024, el USGS localizó 348 sismos de magnitud 4.0 o mayor en la región de Panamá y su zona fronteriza inmediata. De ellos, 51 fueron M≥5.0, 8 fueron M≥6.0 y ninguno alcanzó M≥7.0.
Hubo un empate en M6.7: el sismo del 21 de julio de 2021, a 71 km al sur de Burica (Chiriquí), y el del 20 de octubre de 2022, a 60 km al suroeste de Boca Chica. Ambos frente a la costa pacífica y sin víctimas mortales.
En el occidente: el eje Chiriquí–Burica, sobre la Zona de Fractura de Panamá, concentró el 71% de los sismos M≥5 y 7 de los 8 M≥6. El segundo foco es el Caribe oriental y el Darién.
Sí. Aunque la década 2015–2024 no tuvo ninguno, la historia registra el sismo de San Blas de 1882 (~M7.9, con tsunami) y el de Limón de 1991 (M7.7, con 79 muertos en Bocas del Toro). Desde 1900 se cuentan al menos 12 terremotos M≥7 en la región.
Es raro, pero posible. El tsunami de San Blas en 1882 (olas de hasta 3 m) es el más mortífero registrado en el país, y el de 1991 alcanzó ~2 m en la costa caribeña. La costa del Caribe y el archipiélago de San Blas concentran el mayor potencial tsunamigénico.
Porque el movimiento fuerte se concentra en Chiriquí, Bocas del Toro, el Caribe y el Darién, lejos de la capital. Aun así, no está exenta: el terremoto de 1621 destruyó Panamá la Vieja y se asoció a la falla de Pedro Miguel, junto al Canal.
Anclar sísmicamente racks, equipos y recipientes; instalar cortes automáticos en líneas de gas y químicos; verificar rutas de evacuación con simulacros reales; entrenar brigadas de rescate e incendio; y contar con un plan de continuidad que incluya inspección estructural antes de reingresar al personal. En México, este marco se articula con Protección Civil y con la NOM-002-STPS por el riesgo de incendio secundario. Agende una consultoría aquí.
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