Qué hacer antes, durante y después de un sismo
La diferencia entre salir ileso y resultar herido casi nunca es la magnitud: es lo que hiciste antes y cómo reaccionaste en los primeros segundos. Esta guía reúne lo que la ciencia y las agencias de emergencia recomiendan, con datos verificados y los mitos que conviene desterrar.
Lo esencial en 8 puntos accionables
Ante un sismo, la secuencia correcta es prepararse antes , protegerse durante y verificar y evacuar con criterio después . La acción internacionalmente recomendada durante el movimiento es “Agáchate, Cúbrete y Agárrate” (Drop, Cover and Hold On), avalada por USGS, FEMA, la Cruz Roja y las autoridades mexicanas.
- ANTES: ancla muebles, estantería y calentadores; arma un kit para 72 horas ; identifica zonas seguras y rutas; acuerda un punto de reunión y practica simulacros.
- DURANTE: Agáchate, Cúbrete y Agárrate . No corras, no uses elevadores y no salgas durante el movimiento. Si estás en cama, quédate y protege la cabeza con una almohada.
- DESPUÉS: espera réplicas , revisa fugas de gas (no enciendas fuego ni interruptores), evacúa con calma a tu punto de reunión y usa mensajes de texto, no llamadas.
- El 55% de las lesiones del sismo de Northridge (1994) las causaron objetos y muebles que cayeron; solo el 1% , el daño estructural (estudio UCLA). Moverte durante el sismo duplica el riesgo de lesión.
- El “triángulo de la vida” es un mito : lo promovió Doug Copp y ninguna agencia científica lo respalda. También es falso que los marcos de puerta protejan en construcción moderna.
- La alerta sísmica mexicana (SASMEX) da entre 20 y 120 segundos según la distancia al epicentro; si el sismo nace cerca de la ciudad, la alerta puede llegar junto con las ondas.
- La magnitud no determina las víctimas : el 19-sep-1985 (M8.1) dejó más de 10 000 muertos; el 19-sep-2017 (M7.1), 369; el 19-sep-2022 (M7.7), 3. Pesan la distancia, la construcción y la preparación.
- En la industria , el sismo rara vez mata por sí solo: mata el incendio o la fuga que viene después. La prevención exige anclaje sísmico, cortes automáticos, brigadas, simulacros reales e inspección estructural post-evento, articulados con Protección Civil y la NOM-002-STPS .
Autoría: Israel Valdez (SafetyISAB), consultor en seguridad industrial, DC-5 / OSHA / NFPA, bombero con +20 años de experiencia.
Un sismo fuerte dura, en su fase destructiva, apenas unas decenas de segundos. En ese lapso brevísimo se decide casi todo. Y sin embargo, la pregunta que más se repite —“¿qué hago si tiembla?”— suele responderse con costumbres heredadas, consejos de redes sociales y mitos que, lejos de salvar, aumentan el riesgo. Este estudio del Observatorio SafetyISAB ordena la evidencia disponible y la traduce en tres bloques de acción claros: qué hacer antes, qué hacer durante y qué hacer después.
La idea central, la que vertebra todo lo demás, es contraintuitiva pero está muy bien documentada: en la mayoría de los sismos, la gente no se lesiona porque el edificio colapse, sino porque le cae algo encima o porque se mueve e intenta huir mientras el suelo todavía tiembla. El estudio epidemiológico del terremoto de Northridge (California, 1994, magnitud 6.7), realizado por la UCLA, encontró que el 55% de las lesiones las provocaron muebles y objetos que cayeron, y solo el 1% el daño estructural. Los estudios de Loma Prieta (1989) y Northridge coinciden además en algo decisivo: si estás dentro de un edificio y te mueves durante el sismo, tienes el doble de probabilidades de lesionarte.
De ahí nace la recomendación universal —“Agáchate, Cúbrete y Agárrate”— y de ahí también la lógica de la preparación previa: si lo que hiere es lo que cae, entonces anclar, asegurar y ensayar es, literalmente, salvar vidas. A lo largo del artículo encontrará gráficas descargables, una tabla que separa el método del mito, una lista de verificación del kit de 72 horas y una lectura final desde la óptica de la seguridad industrial, donde el sismo abre un segundo capítulo de riesgo —incendios y fugas— que un bombero conoce de cerca. Todo el dato cuantitativo está verificado contra su fuente oficial antes de escribirse.
Seis ideas que cambian cómo actúas
Antes del detalle, seis conclusiones que conviene interiorizar. Cada una está respaldada por las fuentes que se citan en la metodología.
El 55% de las lesiones en Northridge (1994) vino de objetos y muebles; solo el 1%, del daño estructural. La prioridad número uno, antes del sismo, es anclar y asegurar lo que puede caer o volcarse.
Estar dentro y desplazarte durante el movimiento duplica el riesgo de lesión. Correr hacia la salida mientras tiembla es una de las conductas más peligrosas: por eso la regla es quedarse y protegerse.
Es la acción avalada por USGS, FEMA, Cruz Roja y las autoridades mexicanas. Simple, memorizable y efectiva para el tipo de construcción que predomina en México y América Latina.
Nunca fue avalado por la comunidad científica. El USGS advierte que puede ser engañoso. Tampoco protegen los marcos de puerta en construcción moderna: ese consejo nació de las casas de adobe.
SASMEX ofrece de 20 a 120 segundos según la distancia al epicentro. Si el sismo nace bajo tus pies, la alerta puede llegar junto con el movimiento. Hay que saber actuar con o sin aviso.
Entre 1985, 2017 y 2022, a mayor preparación y mejor construcción, menos víctimas pese a magnitudes similares. La suerte no es un plan; el simulacro sí.
Cuatro imágenes que explican el porqué
Las siguientes visualizaciones se generan directamente de los datos verificados. Puede descargar cada una en PNG (para presentaciones) o SVG (para edición vectorial) con los botones bajo cada gráfica.
La gráfica explica por qué toda buena preparación empieza en casa o en la planta, mucho antes de que tiemble. Si el 55% del daño a las personas lo causan libreros, pantallas, anaqueles, calentadores y objetos pesados que se desplazan, entonces anclarlos no es un detalle: es la medida de prevención con mejor relación costo-beneficio que existe. Y explica también la regla de oro durante el movimiento: cúbrete para que, si algo cae, caiga sobre una mesa y no sobre tu cabeza.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), operado por el CIRES desde 1991, detecta el sismo en la costa y envía por radio un aviso que viaja más rápido que las ondas destructivas. Por eso puede dar de 20 a 120 segundos de ventaja. Pero su limitación es física: para un sismo con epicentro cercano a la ciudad, el aviso llega casi al mismo tiempo que el movimiento. La enseñanza para cualquier plan es doble: aprovecha el aviso cuando exista —en esos segundos, agáchate y cúbrete— pero entrena para reaccionar igual aunque no suene nada.
En una coincidencia difícil de creer, México ha vivido tres grandes sismos el mismo día del calendario. El de 1985 (M8.1) dejó más de 10 000 muertos; el de 2017 (M7.1), 369; el de 2022 (M7.7), 3. La magnitud casi no cambió, pero el saldo humano se desplomó. Detrás de esa caída están reglamentos de construcción más estrictos tras 1985, edificios reforzados, una cultura de simulacro que se practica cada 19 de septiembre y la propia alerta sísmica. Es la mejor prueba empírica de que la preparación —no la fortuna— es lo que salva vidas.
Prepararse: la fase que de verdad decide
Todo lo que hagas durante el sismo depende de lo que preparaste antes. La fase previa no es glamorosa —no hay adrenalina en atornillar un librero a la pared—, pero es, estadísticamente, la que más vidas salva. Se organiza en tres frentes: asegurar el espacio, armar los recursos y entrenar a las personas.
Imagina que tomaran tu casa o tu planta y la sacudieran de lado. ¿Qué saldría volando? Ese ejercicio mental es el punto de partida. Recorre cada espacio y elimina lo que puede caer sobre donde la gente duerme, se sienta o circula.
- Ancla a la pared libreros, anaqueles, archiveros, vitrinas y pantallas; fija el calentador de agua y los cilindros de gas.
- Mueve los objetos pesados a los estantes bajos y aleja los muebles altos de camas, sillones y escritorios.
- Asegura cuadros, espejos y lámparas; usa masilla o cera de museo para los objetos pequeños que pueden proyectarse.
- Guarda bajo llave sustancias químicas y líquidos inflamables; conoce dónde están las llaves de paso de gas, agua y el interruptor general de energía.
- Identifica en cada área una mesa o escritorio resistente bajo el cual refugiarte, y las zonas seguras lejos de ventanas y objetos colgantes.
Tras un sismo mayor, los servicios pueden tardar días en restablecerse. FEMA y la Cruz Roja recomiendan tener un kit autosuficiente para al menos 72 horas, accesible y revisado periódicamente. No tiene que ser caro; tiene que estar listo.
Un plan que solo vive en la cabeza de una persona no es un plan. Conviértelo en algo que todos conocen y han practicado, para que el cuerpo reaccione sin necesidad de pensar.
- Define y practica “Agáchate, Cúbrete y Agárrate” con toda la familia o el equipo, incluidos niños y personas con discapacidad.
- Acuerda un punto de reunión fuera del inmueble y un contacto común (si es posible, en otra ciudad) para confirmar que todos están bien.
- Enseña a cerrar las llaves de gas y agua y a cortar la energía.
- Participa en los simulacros oficiales —en México, el del 19 de septiembre— y repítelos en casa y en el trabajo.
El Great ShakeOut, el mayor simulacro del mundo, reúne cada tercer jueves de octubre a más de 51 millones de personas que practican, durante un minuto, exactamente la misma secuencia. No es casualidad: el gesto se vuelve automático solo si se ensaya.
Los segundos que importan: Agáchate, Cúbrete y Agárrate
Cuando el suelo empieza a moverse, tu objetivo es uno solo: evitar que algo te golpee y evitar caer. La acción correcta cabe en tres verbos.
- Agáchate al suelo antes de que el sismo te tire. Desde abajo no puedes caer y te mueves mejor si es necesario.
- Cúbrete la cabeza y el cuello. Métete bajo una mesa o escritorio resistente; si no hay ninguno cerca, pégate a una pared interior lejos de ventanas y protege cabeza y cuello con los brazos.
- Agárrate de la pata del mueble (o de tu cabeza y cuello) y permanece así hasta que termine el movimiento; si el mueble se desplaza, muévete con él.
Casos especiales
- En la cama: quédate, boca abajo, y protege la cabeza y el cuello con una almohada. Solo desplázate si hay un peligro inmediato encima.
- En silla de ruedas: frena, bloquea las ruedas y protege la cabeza con los brazos.
- En un lugar concurrido: no corras hacia las salidas; agáchate donde estés y cúbrete. El riesgo real son las estampidas y los objetos, no las paredes.
- Al aire libre: aléjate de edificios, postes, cables y ventanas; quédate en un espacio abierto.
- Conduciendo: detente en un lugar seguro lejos de puentes y pasos elevados, y permanece dentro del vehículo.
- Si quedas atrapado: cúbrete boca y nariz, golpea una tubería o usa el silbato en lugar de gritar, para no asfixiarte con el polvo.
Método frente a mito: la tabla que debes memorizar
En redes sociales circulan consejos que suenan lógicos y no lo son. Esta es la línea que trazan las agencias científicas.
| Situación | Lo recomendado | El mito |
|---|---|---|
| Durante el movimiento | SÍ Agáchate, Cúbrete y Agárrate | NO Buscar el “triángulo de la vida” junto a muebles |
| Marcos de puerta | SÍ Pared interior o bajo mesa resistente | NO Pararse en el marco (solo servía en casas de adobe) |
| Salir del edificio | SÍ Evacuar cuando termine el movimiento | NO Correr a la calle mientras tiembla |
| Elevadores | SÍ Usar escaleras tras el sismo | NO Tomar el elevador para bajar |
| Comunicación | SÍ Mensajes de texto | NO Saturar la red con llamadas |
El origen del mito. El “triángulo de la vida” lo promovió Doug Copp en los años 90. Ninguna agencia de protección civil ni la comunidad científica lo avala: supone que la estructura colapsará por completo, algo que no ocurre en la construcción moderna, y expone a la persona a moverse justo cuando moverse es más peligroso.
Cuando deja de temblar (no cuando crees que terminó)
El final del movimiento no es el final del peligro. Vienen las réplicas —que pueden agravar daños ya hechos— y los riesgos secundarios: fugas de gas, cortos eléctricos, vidrios y estructuras debilitadas. Actúa con método.
- Revisa si tú y quienes te rodean están heridos; da primeros auxilios sin mover a quien tenga lesiones graves salvo peligro inminente.
- No enciendas fuego, cerillos ni interruptores hasta confirmar que no hay olor a gas. Si lo hay, cierra la llave, abre ventanas y sal.
- Ponte calzado resistente: el piso suele quedar cubierto de vidrios y escombros.
- Cierra las llaves de gas y agua y corta la energía si sospechas daños.
- Evacúa por las escaleras hacia tu punto de reunión; nunca uses el elevador.
- Ante una réplica, vuelve a aplicar “Agáchate, Cúbrete y Agárrate”.
- Usa mensajes de texto en lugar de llamadas para no saturar las redes; mantente informado por radio o fuentes oficiales.
- Aléjate de estructuras dañadas, cables caídos y zonas costeras si hubo un sismo fuerte cercano al mar (riesgo de tsunami).
- No regreses a un inmueble dañado hasta que un profesional confirme que es seguro.
Por qué México aprendió a la fuerza
Pocos países han construido su cultura de prevención sobre cicatrices tan profundas. El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 de la mañana, un sismo de magnitud 8.1 con epicentro frente a las costas de Michoacán sacudió el centro del país durante varios minutos. La Ciudad de México, asentada sobre el antiguo lago, amplificó las ondas: cientos de edificios se derrumbaron y murieron más de 10 000 personas. Aquel desastre cambió el país: nacieron reglamentos de construcción más estrictos, los cuerpos de rescate civiles —los “topos”— y la conmemoración anual que hoy incluye el Simulacro Nacional.
Treinta y dos años después, el mismo día del calendario, el 19 de septiembre de 2017, un sismo de magnitud 7.1 con epicentro entre Puebla y Morelos golpeó la capital apenas horas después del simulacro conmemorativo. Dejó 369 muertos, la mayoría en la Ciudad de México, y cientos de miles de damnificados. Y de nuevo, en 2022, otro 19 de septiembre, un sismo de magnitud 7.7 con epicentro en Michoacán remeció el centro-occidente menos de una hora después del simulacro anual. El saldo fue de tres personas. La coincidencia de fechas es estadística —los sismólogos la llaman casualidad—, pero la lección es causal: la diferencia entre 10 000 y 3 víctimas con magnitudes parecidas la escriben la construcción y la preparación.
Esa historia explica por qué invertir en prevención no es un gasto opcional. Y explica por qué el gesto más simple —agacharse, cubrirse y agarrarse al escuchar la alerta— es, hoy, un reflejo cívico compartido por millones.
Del dato sísmico al plan de emergencia en la planta
En una instalación industrial, el sismo rara vez mata por sí solo cuando la estructura está bien construida. Lo que preocupa a un bombero es el segundo capítulo: estantería que vuelca, líneas de proceso que se rompen, tanques que se desplazan y, encadenado a todo ello, el incendio o la fuga de materiales peligrosos que llega después. La prevención sísmica en la industria es, en buena medida, prevención de ese efecto dominó.
Desde la experiencia en respuesta a emergencias y materiales peligrosos, los no negociables para un sitio en zona sísmica son claros: anclaje sísmico de racks, equipos, recipientes a presión y cilindros; válvulas de corte automático por sismo en líneas de gas y químicos; rutas de evacuación y puntos de reunión verificados con simulacros reales, no de papel; brigadas entrenadas en rescate y control de incendios; y un plan de continuidad que contemple la inspección estructural post-evento antes de reingresar al personal.
En México, este andamiaje se articula con Protección Civil y con normas de la STPS. La siguiente tabla mapea cada brecha de preparación con la obligación normativa que la respalda; los incumplimientos derivan en sanciones bajo la Ley Federal del Trabajo, calculadas en UMA.
| Brecha de preparación | Marco STPS / PC aplicable | Qué exige |
|---|---|---|
| Sin brigadas ni plan contra incendios (riesgo secundario del sismo) | NOM-002-STPS-2010 | Prevención y protección contra incendios: brigadas, equipo, simulacros y plan de atención a emergencias |
| Sin rutas de evacuación ni señalización verificadas | NOM-026-STPS NOM-002-STPS |
Señalización e identificación de rutas, salidas y puntos de reunión |
| Estantería y almacenamiento sin anclaje | NOM-006-STPS-2014 | Manejo y almacenamiento de materiales: estabilidad y condiciones seguras de estiba |
| Comisión de seguridad e higiene inactiva | NOM-019-STPS-2011 | Constitución y funcionamiento de las comisiones; recorridos y verificación de condiciones |
| Sin cultura de simulacro ni capacitación | Ley General de Protección Civil |
Programas, simulacros y capacitación del personal ante emergencias |
Nota: SafetyISAB brinda capacitación y asesoría en seguridad industrial y Protección Civil (brigadas, simulacros, planes de respuesta). El principio es universal: la preparación se diseña con datos, se prueba con simulacros y se audita antes de que la tierra vuelva a moverse.
Cómo se hizo (y cómo verificarlo)
La reproducibilidad es la columna vertebral del Observatorio SafetyISAB. Estos son los folios de este estudio:
Cómo citar este estudio
author = {Valdez, Israel},
title = {Qué hacer antes, durante y después de un sismo},
institution = {Observatorio SafetyISAB},
year = {2026},
note = {Fuentes: USGS, FEMA, Cruz Roja, CIRES/SASMEX, SSN-UNAM, UCLA}
}
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Imágenes de este estudio, libres para uso editorial con atribución a Observatorio SafetyISAB (Israel Valdez). Cada gráfica también se descarga individualmente con sus botones PNG/SVG.
Contacto para prensa
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Israel Valdez · Consultor en seguridad industrial, bombero y conferencista · SafetyISAB.
7 preguntas frecuentes
La acción recomendada internacionalmente es “Agáchate, Cúbrete y Agárrate”: baja al suelo, cúbrete la cabeza y el cuello bajo una mesa resistente o junto a una pared interior, y agárrate hasta que termine el movimiento. No corras, no uses elevadores y no salgas mientras tiembla.
Ancla muebles, estantería, pantallas y el calentador de gas; arma un kit para 72 horas (agua, alimentos, botiquín, linterna, radio, documentos, silbato); identifica zonas seguras y rutas; define un punto de reunión; y practica simulacros con toda la familia o el equipo.
Revisa si hay heridos, no enciendas fuego ni interruptores hasta descartar fugas de gas, ponte calzado resistente, evacúa por las escaleras a tu punto de reunión y espera réplicas. Usa mensajes de texto en vez de llamadas y no regreses a un inmueble dañado hasta que un profesional lo declare seguro.
No. No está avalado por ninguna agencia científica ni de protección civil; el USGS advierte que puede ser engañoso. Fue promovido por Doug Copp en los años 90 y supone un colapso total que no ocurre en la construcción moderna. La recomendación oficial sigue siendo “Agáchate, Cúbrete y Agárrate”.
No en la construcción moderna. Ese consejo nació de las antiguas casas de adobe, donde el marco era la parte más fuerte. Hoy los marcos no ofrecen protección especial y te alejan de un refugio más seguro; es mejor una mesa resistente o una pared interior.
Entre 20 y 120 segundos, según la distancia del epicentro a la ciudad. El SASMEX detecta el sismo en la costa y envía la señal por radio, que viaja más rápido que las ondas. Para sismos con epicentro muy cercano, el aviso puede llegar casi al mismo tiempo que el movimiento.
Anclar sísmicamente estantería, equipos y recipientes; instalar cortes automáticos en líneas de gas y químicos; verificar evacuación con simulacros reales; entrenar brigadas de rescate e incendio; y tener un plan de continuidad con inspección estructural post-sismo. En México se articula con Protección Civil y normas como la NOM-002-STPS por el riesgo de incendio secundario. Agenda una consultoría aquí.
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